Un artículo de Iván Alonso
No hay forma de conseguir entradas para los conciertos que dan en España los grandes: U2, The Rolling Stones, Madonna, Bruce Springsteen, AC/DC... Los fans pasan un calvario cuando se anuncia que se van a poner a la venta las entradas a través de Internet, teléfono y en centros comerciales. La elevada demanda bloquea los servidores de Internet, los puntos de venta se colapsan y quienes aguardan inmensas colas se quedan sin nada. A esto sigue la indignación y el disgusto.
Vivimos un auge de la música en directo. Ante la crisis en la venta de discos, el negocio se ha refugiado en el contacto con el público. Sólo en Madrid, las pequeñas salas acogen más de 10.000 conciertos al año. Las giras salvan los balances comerciales de los grupos y arrastran riadas de público. La SGAE reconoce que durante los últimos años han aumentado los ingresos derivados de los grandes conciertos en más de un 25%. Durante 2007, 26,5 millones de euros se obtuvieron por este concepto, mientras que al mismo tiempo la venta de discos descendió un 17%. Ese mismo año, más de 1.200 millones de archivos musicales fueron descargados de las redes de intercambio P2P.
El interés de los cantantes por salir a la carretera y del público por verles ha encontrado un problema: la sociedad de la información. La introducción de la venta de entradas masiva en Internet a través de empresas como Tick Tack Ticket y páginas web de centros comerciales hace que la dificultad a la hora de conseguir una entrada sea más alta que nunca. El fan no sabe si acudir a una cola en la que puede que al final no haya entradas o quedarse en casa pendiente de un teléfono y una conexión a la red que se saturan.
Tick Tack Ticket, y otras firmas, distribuyen las entradas para conciertos y festivales. La diferencia fundamental con otros puntos de venta es que estas firmas son empresas virtuales lo que, en teoría, facilitaría adquirir las entradas. La realidad es que el sistema deja mucho que desear. Durante la fase de venta para un espectáculo masivo lo más habitual es que el servidor se 'caiga' y no se pueda acceder a la pantalla de compras. Es el problema de la 'llave dorada'.
La llave dorada
Los puntos de venta 'en vivo', como pueden ser las tiendas o un centro comercial, no tienen privilegios. Para entendernos, tanto el centro comercial como usted desde su casa tienen la misma llave de acceso al sistema de compras. No existe la 'llave dorada' que dé a un establecimiento ventaja respecto al internauta. Una empresa tan prestigiosa como Fnac, que despacha miles de entradas para espectáculos, reconoció a este periódico que su labor es de «mero intermediario entre el cliente y Tick Tack Ticket». Cuando el sistema se bloquea «nosotros no podemos hacer nada puesto que no es nuestro sistema», afirman.
El Corte Inglés, que desde 1997 tiene su propio sistema informático de venta de tiques, tiene parecidos problemas. Las entradas salen a la venta todas a la vez en «en todos los centros de venta de España y Portugal», reconocen. En total, El Corte Inglés tiene 98 centros distribuidos entre los dos países a los que hay que sumar los miles de internautas que acceden desde sus ordenadores. Para el fan que está en la cola es como si decenas de filas invisibles le tomaran la delantera.
Este sistema también tiene ventajas. Para un seguidor irreductible resulta más satisfactorio tener desde casa la posibilidad de conseguir una entrada en mano para un concierto en Londres que no viajar hasta Inglaterra. Para el que acude a un concierto en su misma ciudad la ventaja es la misma: evitar esperas. Y para los empresarios Internet es una manera de facilitar el trabajo y, según reconocen los exhibidores, «hacerlo más cómodo», pero no es un gran negocio. Aparte de quitar colas de la puerta, vender papel a través de empresas como Tick Tack Ticket y Entradas.com supone una pérdida de beneficios. Estas compañías se llevan un porcentaje del precio fijado. «No ganamos nada con la venta por Internet», resume Javier Muñiz, presidente de la Asociación de Salas de Música en directo de Madrid.
Nostalgia
Los fans de la ciudad donde se van a celebrar los conciertos lo viven como una estafa. Recientemente los de Barcelona, Madrid y Bilbao, que querían acudir a la próxima gira del grupo australiano AC/DC por España, provocaron incluso altercados públicos cuando se enteraron de que las entradas se habían agotado. Sienten que personas que acuden a algunos de los sitios físicos de venta de entradas en el resto del país, menos saturados, tienen más fácilidades. A ello suman el 35% estimado que las logran gracias a Internet. Los seguidores tienen un sentimiento de nostalgia. Hace tiempo había que esperar en una cola y, si se había acudido pronto, se acababa consiguiendo la entrada para ver a The Rolling Stones en Madrid bajo el chaparrón. Algo que se ha perdido como lágrimas en la lluvia.
miércoles, 25 de febrero de 2009
martes, 24 de febrero de 2009
Guns N' Roses atronará Cobetas
Iván Alonso
Publicado en 'El Correo'
El festival Kobetasonik ha programado para el próximo 20 de junio la actuación de Guns N' Roses. La última vez que la banda californiana tocó en Bilbao -el 14 de julio de 2006- se pudieron escuchar en la parte final del concierto dos temas 'I.R.S.' y 'Madagascar' que, curiosamente, forman parte del último disco que el grupo presentará en su próxima visita.
La banda encabezada por el torturado y excesivo Axl Rose, un músico que no dudó en deshacerse de los miembros más carismáticos y competentes de su formación, contratar y despedir productores y traer por la calle de la amargura a su discográfica para grabar durante quince obsesivos años el disco más caro de la historia del rock, 'Chinese democracy', dará otra vez la cara ante sus fans en Bilbao.
Kobetasonik corona así su cartel con una banda que, a pesar de su alterada historia, es todo un mito para quienes no olvidan fácilmente los años de gloria del 'Appetite for Destruction', el disco de debut más vendido de la historia. Bilbao dictará sentencia de la puesta de largo en directo del 'Chinese democracy', un álbum que arrancó en 1993 cuando Axl Roses presentó la primera canción, 'This is love', un tema transformado tres lustros después en un himno operístico lleno de orquestaciones. Metáfora de los propios Guns N' Roses.
Los excesos dictatoriales de Axl y su deriva electrónica alejaron en 1995 a Slash, Matt Sorum y Duff McKagan de la formación original. Los brillantes 'rifts' de guitarra de Soul 'Slash' Hudson, que marcaron temas como 'Welcome to the jungle', llevan años sin escucharse en los conciertos del grupo, considerado propiedad feudal de su cantante y compositor principal.
Catorce millones
A la par que iban desfilando los músicos, el primer millón de dólares que Geffen, su compañía, le pagó en 1998 para que concluyera el álbum se evaporó como agua. Catorce millones más le seguirían antes de que 'Shackler's revenge' pudiera escucharse en septiembre de 2008 en un videojuego como primer corte oficialmente terminado.
Por el camino se quedaron interpretaciones en directo de las futuras canciones, como las dos que sonaron en 2006 en Cobetas, e historias rocambolescas llenas de filtraciones a través de Internet, arresto de bloggeros 'piratas' por parte del FBI e incluso apuestas jocosas que decían que llegaría antes la democracia a China que el disco a las tiendas.
Pero, finalmente, la particular 'Democracia China' de Axl Rose estará ya oficialmente en Bilbao junto al 'reverendo' Manson, Mötley Crüe, Dream Theatre y otros grupos como los ex integrantes de la banda Santana, Journey; la formación de groove metal, Machine Head; los suecos pioneros del death metal melódico, In Flames; la hija del fundador de Iron Maiden, Lauren Harris y los rockeros de Bu ckcherry.
Publicado en 'El Correo'
El festival Kobetasonik ha programado para el próximo 20 de junio la actuación de Guns N' Roses. La última vez que la banda californiana tocó en Bilbao -el 14 de julio de 2006- se pudieron escuchar en la parte final del concierto dos temas 'I.R.S.' y 'Madagascar' que, curiosamente, forman parte del último disco que el grupo presentará en su próxima visita.
La banda encabezada por el torturado y excesivo Axl Rose, un músico que no dudó en deshacerse de los miembros más carismáticos y competentes de su formación, contratar y despedir productores y traer por la calle de la amargura a su discográfica para grabar durante quince obsesivos años el disco más caro de la historia del rock, 'Chinese democracy', dará otra vez la cara ante sus fans en Bilbao.
Kobetasonik corona así su cartel con una banda que, a pesar de su alterada historia, es todo un mito para quienes no olvidan fácilmente los años de gloria del 'Appetite for Destruction', el disco de debut más vendido de la historia. Bilbao dictará sentencia de la puesta de largo en directo del 'Chinese democracy', un álbum que arrancó en 1993 cuando Axl Roses presentó la primera canción, 'This is love', un tema transformado tres lustros después en un himno operístico lleno de orquestaciones. Metáfora de los propios Guns N' Roses.
Los excesos dictatoriales de Axl y su deriva electrónica alejaron en 1995 a Slash, Matt Sorum y Duff McKagan de la formación original. Los brillantes 'rifts' de guitarra de Soul 'Slash' Hudson, que marcaron temas como 'Welcome to the jungle', llevan años sin escucharse en los conciertos del grupo, considerado propiedad feudal de su cantante y compositor principal.
Catorce millones
A la par que iban desfilando los músicos, el primer millón de dólares que Geffen, su compañía, le pagó en 1998 para que concluyera el álbum se evaporó como agua. Catorce millones más le seguirían antes de que 'Shackler's revenge' pudiera escucharse en septiembre de 2008 en un videojuego como primer corte oficialmente terminado.
Por el camino se quedaron interpretaciones en directo de las futuras canciones, como las dos que sonaron en 2006 en Cobetas, e historias rocambolescas llenas de filtraciones a través de Internet, arresto de bloggeros 'piratas' por parte del FBI e incluso apuestas jocosas que decían que llegaría antes la democracia a China que el disco a las tiendas.
Pero, finalmente, la particular 'Democracia China' de Axl Rose estará ya oficialmente en Bilbao junto al 'reverendo' Manson, Mötley Crüe, Dream Theatre y otros grupos como los ex integrantes de la banda Santana, Journey; la formación de groove metal, Machine Head; los suecos pioneros del death metal melódico, In Flames; la hija del fundador de Iron Maiden, Lauren Harris y los rockeros de Bu ckcherry.
martes, 13 de enero de 2009
'Electric arguments', de Paul McCartney

A pesar de su fama de componer ‘tontas canciones de amor’, como él mismo llegaría a cantar, Paul McCartney (Liverpool, 1942) siempre fue el ‘beatle’ más vanguardista. Ideas suyas fueron el icónico disco ‘Sergeant Pepper’s lonely hearts club band’, cuya elaborada música psicodélica se complementó perfectamente con el espíritu de la década de los sesenta; la película ‘Magical mistery tour’, basada en el vagabundeo de los hippies californianos del distrito Haight-Ashbury; y la larga coda final del álbum ‘Abbey road’ donde las canciones se suceden y conforman la conocida ‘pop-ópera’, la primera sinfonía del rock.
El hijo pródigo vuelve a las tiendas de discos y a las descargas de Internet con The fireman, el nombre del dúo que desde 1993 mantiene junto al productor Martin ‘Youth’ Glover, miembro de la banda Killing Joke y conocido productor de bandas tan importantes como U2 y Depeche Mode entre otros. ‘Electric arguments’, título salido de un poema del bardo ‘beatnik’ Allen Gingsberg, es el nombre de un disco «variado y ecléctico», según la discográfica independiente One Little Indian Records, que incide en la experimentación con sonidos electrónicos que ‘el bombero’ lleva realizando desde hace quince años.
Fue en 1993 cuando el primer disco de The fireman, ‘Strawberry oceans ship forest’ se publicó de forma anónima en el sello EMI. Nadie sabía quién estaba detrás, una práctica nada extraña para el inquieto McCartney. Dejando aparte el grupo en el que se refugió durante los setenta tras el trauma por la ruptura de The Beatles, Wings, Paul McCartney ha usado múltiples seudónimos. Ya en 1966 firmó canciones para Peter & Gordon como Bernard Webb para comprobar si las composiciones tenían éxito por sí mismas y no por la fiebre ‘beatlemaniaca’. A lo largo de su carrera motes como Apollo C. Vemouth, Paul Ramon y Percy Thrills Thrillington le han servido para producir discos o participar en grabaciones sin que su competencia musical se viera distorsionada por la fama de su nombre.

Al primer disco de The Fireman, que no obtuvo ningún éxito, le siguió cinco años después ‘Rushes’. Los dos álbumes eran totalmente instrumentales, conformados por pedazos de canciones que McCartney nunca llegó a acabar tamizadas con sintetizadores. Muy experimentales, público y crítica les dieron la espalda. Pero esta vez las cosas han cambiado. Diez años después ‘el bombero’ canta por fin con la voz gastada del ex-beatle y sus trece temas, grabados durante otros trece días sin plan previo –McCartney ha asegurado que no tenía ninguna canción escrita para el disco y que los temas surgieron durante las sesiones–, responden a influencias que van desde los rockeros Led Zeppelin al progresivo art-rock de Arcade Fire.
McCartney tiene motivos para estar feliz. Si grabando ‘Electric arguments’ ha afirmado a la prensa que tuvo la misma sensación que durante las sesiones del ‘Sergeant Pepper’s...’, su primer single, ‘Sing the changes’, lleva seis semanas en la prestigiosa lista de éxitos Billboard de Estados Unidos, y además sigue innovando al colgar el álbum íntegro a disposición de sus fans en Myspace, donde puede escucharse pero no descargarse. El viejo zorro Paul siempre veló por sus finanzas.
Recién salido del cuarenta aniversario del ‘Album blanco’ de The Beatles, McCartney ha dejado caer que una gira con’Youth’ Glover y los temas de The fireman quizá ocurra. «Es una buena posibilidad», ha afirmado feliz después de haber trabajado en estudio con otro músico tras dos discos navegando en solitario. A sus 66 años, el niño que con catorce años ya componía al piano temas como ‘When I’m sixty four’ y que con sólo 22 era llamado, merecidamente, un genio de la música, sigue asegurando que estos retos «hacen que la emoción siga viva para mí».
Un post de Iván Restoy
miércoles, 7 de enero de 2009
Maruja Torres y el Nadal

Una tragedia. Los que estaban dormidos han despertado y aquellos que todavía sueñan con el triunfo de la razón han comprobado que engendra monstruos. Conceder el Premio Nadal a la novela de pascuas de la 'escribidora', en palabras de Roberto Bolaño, Maruja Torres es desprestigiar para una década este premio que se oponía al Planeta por calidad literaria general e incluso pecuniaria: los 18.000 euros de recompensa no pueden competir con los 100 millones de las antiguas pesetas que ofrece la editorial vendedora de enciclopedias al afortunado de turno.
jueves, 11 de diciembre de 2008
'La taberna fantástica' de Alfonso Sastre

El a veces vilipendiado y nunca demasiado entendido dramaturgo Alfonso Sastre parece entrar por fin por la puerta grande del Centro Dramático Nacional con su obra de 1966 'La taberna fantástica, que le valió en 1985 el Premio Nacional de Teatro, y que ahora vuelve a dirigir Gerardo Malla dos décadas después de su estreno.
Hasta el 18 de enero, este montaje estará en el Teatro Valle-Inclán con un reparto integrado, entre otros, por Enric Benavent, Celia Bermejo, Paco Casares y Antonio de la Torre. 'La taberna fantástica' es la tercera de las llamadas 'tragedias complejas' de AlfonsoSastre.
"Este fue el único teatro que, generosamente, cedió su escenario a unas gentes, ninguna famosa, que querían mostrar aquella obra de lumpen, marginación y jerigonza", recuerda el director de escena en las notas a la producción. El espectáculo giró durante tres años con gran éxito y ahora vuelve al Teatro Valle Inclán con el recuerdo obligado al "talento" de entonces y el reconocimiento a los que ahora se inician, según comenta Malla.
En esta obra, Alfonso Sastre invita al espectador "a entrar en esta taberna poblada de fantasmas reales, a escuchar este lenguaje bronco, a presenciar este drama lúgubre", según las notas del dramaturgo.
Sastre ha sido objeto de varios homenajes y de un reconocimiento a su trayectoria, pues el año pasado se representó 'Dónde estás Ulalume, dónde estás', '¿Han matado a Prokopius?' y el mismo Centro Dramático Nacional puso en escena, en coproducción con la compañía Animalario, su adaptación de 'Marat-Sade', de Peter Weiss.
Hasta el 18 de enero, este montaje estará en el Teatro Valle-Inclán con un reparto integrado, entre otros, por Enric Benavent, Celia Bermejo, Paco Casares y Antonio de la Torre. 'La taberna fantástica' es la tercera de las llamadas 'tragedias complejas' de AlfonsoSastre.
"Este fue el único teatro que, generosamente, cedió su escenario a unas gentes, ninguna famosa, que querían mostrar aquella obra de lumpen, marginación y jerigonza", recuerda el director de escena en las notas a la producción. El espectáculo giró durante tres años con gran éxito y ahora vuelve al Teatro Valle Inclán con el recuerdo obligado al "talento" de entonces y el reconocimiento a los que ahora se inician, según comenta Malla.
En esta obra, Alfonso Sastre invita al espectador "a entrar en esta taberna poblada de fantasmas reales, a escuchar este lenguaje bronco, a presenciar este drama lúgubre", según las notas del dramaturgo.
Sastre ha sido objeto de varios homenajes y de un reconocimiento a su trayectoria, pues el año pasado se representó 'Dónde estás Ulalume, dónde estás', '¿Han matado a Prokopius?' y el mismo Centro Dramático Nacional puso en escena, en coproducción con la compañía Animalario, su adaptación de 'Marat-Sade', de Peter Weiss.
EFE
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Muere el padre de Rigoberto Picaporte

Llegan hoy tristes noticias para los amantes de la historieta española, del tebeo. El guionista y dibujante Robert Segura, padre del personaje Rigoberto Picaporte y uno de los autores históricos de Bruguera, murió el pasado día cuatro en la localidad barcelonesa de Premià de Mar a los 81 años de edad, según ha informado hoy su editorial.
"Era un historietista de un humor mordaz y una ironía sana. Tenía un dibujo muy particular y era uno de los mejores guionistas", ha destacado hoy a la Agencia EFE su editor, Manuel de Cos, al recordar a "uno de los grandes" de los tebeos españoles, que compartió una época dorada con autores como Ibáñez, Escobar y Vázquez.
Robert Segura nació en Badalona el 14 de febrero de 1927 y a los 14 años se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona. Después de colaborar durante algún tiempo en el diario barcelonés La Prensa y los estudios Macián, que se dedicaban a la producción de películas de dibujos animados, Segura entró a formar parte de la Editorial Bruguera en 1957. Ese mismo año creó la serie "Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte", aparecida en el tebeo "Pulgarcito", a la que siguieron "Los señores de Alarcón y el holgazán de Pepón". Eran historietas de tipo costumbrista que veían la realidad de la sociedad española de la época desde un punto de vista cómico.
En los años sesenta creó nuevos personajes, como los de La alegre pandilla, que comenzó a publicar en 1963, y de La Panda, que apareció en 1969, año en que nació otro de sus famosos protagonistas, Pepe Barrena. Segura también creó series para el público femenino, como "Maritina, chica de la oficina", "Piluca, niña moderna" y "Marilú". En los años ochenta dibujó nuevos personajes, como Don Roge y Doña Lisístrata, en Ediciones B, que en marzo del pasado año publicó un volumen de la serie Clásicos con una antología de sus personajes.
El historietista -soltero, como su personaje Rigoberto Picaporte- era, según su editor, un autor entregado a su profesión hasta que se jubiló en 1992. A partir de ese año siguió cultivando otra de sus pasiones, la pintura de acuarelas.
Robert Segura falleció el pasado jueves en Premià de Mar, localidad en la que residía desde hace tiempo, aunque la noticia de su muerte no ha sido anunciada hasta hoy mismo por Editorial B.
"Era un historietista de un humor mordaz y una ironía sana. Tenía un dibujo muy particular y era uno de los mejores guionistas", ha destacado hoy a la Agencia EFE su editor, Manuel de Cos, al recordar a "uno de los grandes" de los tebeos españoles, que compartió una época dorada con autores como Ibáñez, Escobar y Vázquez.
Robert Segura nació en Badalona el 14 de febrero de 1927 y a los 14 años se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona. Después de colaborar durante algún tiempo en el diario barcelonés La Prensa y los estudios Macián, que se dedicaban a la producción de películas de dibujos animados, Segura entró a formar parte de la Editorial Bruguera en 1957. Ese mismo año creó la serie "Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte", aparecida en el tebeo "Pulgarcito", a la que siguieron "Los señores de Alarcón y el holgazán de Pepón". Eran historietas de tipo costumbrista que veían la realidad de la sociedad española de la época desde un punto de vista cómico.
En los años sesenta creó nuevos personajes, como los de La alegre pandilla, que comenzó a publicar en 1963, y de La Panda, que apareció en 1969, año en que nació otro de sus famosos protagonistas, Pepe Barrena. Segura también creó series para el público femenino, como "Maritina, chica de la oficina", "Piluca, niña moderna" y "Marilú". En los años ochenta dibujó nuevos personajes, como Don Roge y Doña Lisístrata, en Ediciones B, que en marzo del pasado año publicó un volumen de la serie Clásicos con una antología de sus personajes.
El historietista -soltero, como su personaje Rigoberto Picaporte- era, según su editor, un autor entregado a su profesión hasta que se jubiló en 1992. A partir de ese año siguió cultivando otra de sus pasiones, la pintura de acuarelas.
Robert Segura falleció el pasado jueves en Premià de Mar, localidad en la que residía desde hace tiempo, aunque la noticia de su muerte no ha sido anunciada hasta hoy mismo por Editorial B.
EFE
Bolañomanía sin tildes

Columna sobre la bolañomanía desatada en Estados Unidos a raíz de la publicación de su novela póstuma '2666' aparecida hoy en El País firmada por Manuel Rodríguez Rivero.
-Bolañomanía sin tildes-
Manuel Rodríguez Rivero
Imagino que a estas alturas son pocos los estadounidenses informados y cultos que no hayan oído hablar de Roberto Bolaño y su novela 2666. Publicada estratégicamente antes del Black Friday, el famoso viernes que inaugura a bombo y platillo la campaña navideña, el libro ha llegado a las librerías precedido de un insólito tsunami crítico. Además de los apoyos de la inevitable Oprah Winfrey, de la "estrella" (máxima recomendación) que le ha concedido la revista Publisher's Weekly -la indiscutible guía de los profesionales de la edición-, y del espectacular bonus de haber sido considerado "mejor libro de 2008" por el semanario Time, la novela póstuma de Bolaño, publicada por la legendaria Farrar, Straus and Giroux (hoy propiedad del gigante Holtzbrinck), se ha beneficiado de las ditirámbicas y extensas reseñas aparecidas en las últimas semanas en medios tan influyentes como The New York Times y The New York Review of Books. Con esos excepcionales amplificadores no es extraño que el libro no sólo haya sido profusamente mencionado en las páginas culturales de casi todos los diarios importantes, sino que se encuentre en lugar preferente en las mesas de novedades de las principales librerías, lo que no deja de tener su importancia en un país en el que sólo el 4% de los libros publicados son traducciones y en el que es particularmente difícil que un libro "hispano" se convierta en éxito de ventas. Por eso ya hay quien cree que las previsiones iniciales (dos ediciones con un total de 75.000 ejemplares) corren el riesgo de quedarse cortas, y eso que hablamos de una obra calificada "de cejas altas" y cuya extensión (900 páginas en inglés) puede ser considerada disuasoria.
'2666' ha provocado una avalancha de opiniones favorables en la 'blogosfera', un hecho sin precedentes para un libro en español.
'2666' ha provocado una avalancha de opiniones favorables en la 'blogosfera', un hecho sin precedentes para un libro en español.
Lo anterior se refiere a los medios, digamos, convencionales. Pero, además, la novela de Bolaño está beneficiándose de un insólito "boca a oreja" promovido desde medios muy diferentes. Las cinco estrellas que le han concedido los lectores de Amazon son el trasunto más comercial de la avalancha de opiniones favorables en la blogosfera, un hecho sin precedentes para un libro en español, aunque Bolaño ya fuera considerado un "autor de culto" en círculos minoritarios desde la publicación de Los detectives salvajes. Y es en esos ámbitos donde es mayor el poder de atracción y la influencia del escritor chileno, cuya literatura, como ha afirmado Rodrigo Fresán, posee un extraño efecto movilizador entre los jóvenes, que es con quienes mejor conecta. A ellos se dirigen los apresurados apuntes que, desde diversos medios, lo presentan perfunctoriamente como "un rebelde literario ejemplar", una "respuesta posmoderna a García Márquez", o resumen apresuradamente de sus años de formación como los de un "vagabundo, trabajador manual y drogadicto que trabajó intermitentemente en Chile, México y España".
A la "bolañomanía" norteamericana -aunque allí escriban la palabra sin la tilde del acento ni la virgulilla de la eñe- no es ajena la inevitable leyenda surgida a partir de la muerte de un escritor todavía joven y en plena madurez creadora. Pero, en todo caso, cualquier lector de 2666 conoce perfectamente la fascinación y poderío narrativo de esta novela significativamente excéntrica a lo que estábamos habituados a leer en nuestro ámbito, y que muchos consideran entre las más importantes escritas en nuestra lengua en lo que va de siglo. Un libro tan decisivo para los jóvenes novelistas de hoy como fue, por ejemplo, la Rayuela de Cortázar para mi generación. De ahí que no deje de sorprender el relativo, sospechoso silencio (Jorge Herralde, su editor en español, lo calificaba de estrepitoso) con que los grandes escritores supervivientes del boom de los años sesenta y setenta, y buena parte de sus hijos españoles -la generación de la "nueva narrativa"- siguen acogiéndola. Quizás la rampante "bolañomanía" que llega de América contribuya a poner las cosas en su sitio.
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